Publicado en 3 DIAS EN LA VIDA

SALTA, la linda….en 3 dias !!

Salta, es inagotable….

Yo fui ya 4 veces… Ya tendra su merecido post…Aca un pequeño resumen para 3 dias.

Dia 1

Ubíquese en la Plaza 9 de julio, el punto exacto donde en 1582 sentó sus reales la antigua Lerma por mandato fundacional de don Hernando de ídem. La rodea una recova y guarda, entre verdores tropicales, un monumento al general Arenales, más un buen número de bancos en los que los lugareños gustan remolonear sin culpa.

En uno de sus flancos, sobre la calle España, está la Catedral (1854 -1878), que, junto con el Palacio Arzobispal, conforma un atractivo conjunto neocolonial. La impresionante cúpula lo es más aún por dentro; y el Altar Mayor con sus dorados a la hoja es todo destellos.

En el Panteón de las Glorias del Norte (primera capilla a la izquierda de la entrada) descansan los trajinados restos de “Güemes el incorruptible, Alvarado el ecuánime y Arenales el austero”. En la librería San Pablo que funciona en el Palacio Arzobispal, podrá apreciar las tallas del imaginero Gustavo Ibarguren. Este talentoso artista local compone figuras sacras en pasta y madera, con ojos de cascarón de vidrio y telas naturales encoladas, piezas únicas de especial belleza.

Cruce la plaza y diríjase al Cabildo, sobre la calle Caseros, el edificio más antiguo de la provincia y declarado Monumento Histórico Nacional en 1946. Allí funciona el Museo Histórico del Norte, que podrá aprovechar en visita guiada (hay una cada hora). Por la misma calle en dirección al tránsito, deténgase ante la colorida iglesia de San Francisco, declarada por el Vaticano basílica menor.

Visitarla es un deber. Sello de identidad religioso e histórico (los franciscanos llegaron antes que los jesuitas y mercedarios), este templo del siglo XVIII tiene un campanil con la famosa campana de la patria -1.406 kg- hecha con el hierro fundido de los cañones realistas confiscados por Belgrano en la batalla de Salta. Imperdible es la visita guiada a cargo del sacristán mayor Carlos Marcos Mamaní, toda una institución en San Francisco. La biblioteca es otro asombro de libros antiquísimos, incluyendo un incunable veneciano de 1488 y una bula papal. Un par de cuadras más abajo está el Convento de San Bernardo, en manos de las Carmelitas Descalzas hace siglo y medio.

Un bellísimo portal de algarrobo tallado ennoblece su blancura exterior. Después instálese en El Solar del Convento para comer discreto y a precios cómodos; además si va con chicos es perfecto, porque tienen juegos infantiles. Mientras Salta duerme siesta, camine hasta H. Yrigoyen y San Martín, súbase al teleférico que lo llevará hasta el Cerro San Bernardo y aprecie la ciudad desde lo alto.

De vuelta, vaya hasta el Paseo Güemes, remóntelo hasta el monumento a don Martín de Güemes -donde cada 17 de junio los gauchos salteños le rinden homenaje en multitudinaria concentración- y péguese un merodeo por el Museo Antropológico, que está justo detrás. Vuelva aldonde empezó, a la plaza 9 de julio, haga un paréntesis en el bar del paradigmático Hotel Salta -punto de encuentro de los salteños- y cruce enfrente para hacer de goma la tarjeta en la boutique del platero Horacio Bertero, llena de tentaciones.

Al lado además, hay un local que venden pilchas con diseños folk, pero lo mejor son las sandalias. Remate la jornada en el restaurante del Hotel Portezuelo, con buena cocina y viendo la ciudad iluminada allá abajo.

Dia 2

Siempre con la plaza original como referencia, diríjase a Córdoba y Caseros: ahí está la Casa de Uriburu, modelo de arquitectura colonial (1773), que fuera de José Evaristo Uriburu, convertida en museo de usos y costumbres. A tres cuadras, en Florida y Alvarado, está el Museo de la Ciudad Casa de Hernández (siglo XVIII), declarado Monumento Nacional en 1979. Es un fiel ejemplo de auténtica vivienda de los años del dominio español.

En la manzana de enfrente, la Casa de Arias Rengel -casona de mediados del XVIII- sirve de sede al Museo Provincial de Bellas Artes. A pocos metros, en Caseros y Florida, está la casa de Leguizamón (principios del XIX), recuperada como sede cultural: por dentro su arquitectura se revela interesantísima. A un par de calles,sobre Caseros, la iglesia de La Merced luce neogótica tras múltiples remodelaciones; en su interior está la cruz que el general Belgrano hizo colocar en la fosa común donde se enterraron los soldados de ambos bandos caídos en la batalla de Salta. Muy distinta es la iglesia La Viña (Alberdi y San Juan), de líneas más puras y cuya torre es toda una joya arquitectónica. Reponga energías en El Patio de la Empanada, o bien opte por La Casona -aunque más lejos- siempre en esa onda absolutamente popular.

Vaya después a la Feria Artesanal (San Martín al fondo) que funciona en lo que fuera morada de jesuitas y sitio del primer molino salteño. Ojo con los boliches que despuntaron enfrente; tienen mucha mezcolanza y muy poco de lo bueno. Ya con la tarde a cuestas, cambie totalmente de escenario: salga de la ciudad y váyase a San Lorenzo, espléndida villa a escasos 17 km de Salta. Recorra esa calma chicha de arboledas añosas, parques y verdores montanos entre los que despuntan las casas, y luego enfile para Arnaga, la finca de Inés Ortiz de Cárdenas que da hospedaje y además -previa rigurosa reserva de 24 horas- recibe a la hora del té e incluso a comer.

La casa solariega, erigida en pura piedra, domina desde lo alto un entorno de serranías. Tan cerca de Salta y tan lejos que parece el mundo desde este inigualable paraje, donde las horas transcurren con placidez soñada. Y en la compañía de Inés, anfitriona adorable si las hay, más aún. Fin de la segunda jornada salteña. Diga buenas noches… O haga programa de casino (en Salta hay dos), o de teatro. El Teatro de la Ciudad, en pleno centro (Alberdi 60), está dotado de una perfecta acústica.

Dia 3

Arranque con programa outdoor -previamente organizado- muy tentador: cabalgata a La Caldera, 25 km al norte. Sobre todo cuando la primavera empieza a reanimar el paisaje con su derroche de verdes selváticos, La Caldera y su río homónimo, se prestan a la escapada. La excursión a caballo  es además bien tranquila y apta para todos.

Estará de vuelta a la ciudad alrededor de las seis, como tarde. Tras una ducha, aproveche para hacer las últimas compras. Los buenos sabores regionales los encontrará en El Salteñito, a pasos de la plaza 9 de julio; y en materia de tejidos (tapices, barracanes) vaya a Casa Río Luracatao.

Para esto, enfile hacia la plaza Güemes, donde verá un gran edificio pintado de amarillo que luce curiosos mascarones en su fachada: es la sede del Poder Legislativo. En un flanco de la plaza sobre la calle J. M. Leguizamón, está la Casa Río Luracatao. Aquí encontrará la mejor calidad en trabajos en telar con lanas todas hiladas a mano, cuyo centro de producción está en los Valles Calchaquíes.

Muy cerca, a unas tres cuadras de la plaza Güemes (en Belgrano y Balcarce), descubra el monolito donde fue herido el General.

A la hora de comer, tiene el clásico Santana que sigue impecable, o La Terraza en el exclusivo hotel El Solar de la Plaza.

Fuente: Revista Lugares ( Numero 59 )

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Autor:

Soy contadora. Pero mi profesion frustrada es el periodismo escrito o el marketing. Amo viajar... Mi mascota se llama Fidel...Es un perro salchicha..adorable!! Inicio mi blog...!! para ordenar mis archivos y mis recuerdos. Viajo para romper rutinas y estrenar sensaciones

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